MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C67D96.7DB5F140" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C67D96.7DB5F140 Content-Location: file:///C:/332DCF54/lavoz294.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
Praza da Ferrer&iac=
ute;a
Juan Gorgojo protagoniza una muestra fotográfica que
muestra escenas de su día a día en silla de ruedas
El vigués Juan Gorgojo es el protagonista y eje central de una
exposición que sobre su día a día en silla de ruedas se
exhibe en el Pazo da Cultura. La muestra, organ=
izada
por la oenegé Inclusión, quiere
demostrar, en palabras de su coordinador, Luis Leiro=
span>, como «=
un
chico discapacitado puede hacer una vida normal». «Nosotros lo
ponemos como ejemplo de superación -afirma-. Después de sufri=
r un
accidente que lo dejó paralítico, reh&ia=
cute;zo
completamente su vida y se dedica a hacer instrumentos de música
artesanales». Precisamente esa actividad es la que da nombre a la
exposición. De parapléxico a
constructor de violíns, que se exhibe ha=
sta el
2 de mayo, en la planta segunda del Pazo da Cul=
tura.
Exposición La muestra está formada por veinte fotografí=
;as
en blanco y negro, tamaño 30 x 45, como explica el autor, Mart&iacut=
e;n
García Pérez. «El tema -explica- de una persona que ha
superado su minusvalía totalmente y que se ha integrado en la socied=
ad
me pareció interesante para plasmarlo. La muestra pretende animar a
cualquier persona que tenga un obstáculo a superarlo». Se lo
propuso a Juan Gorgojo y aceptó. Las fotos recogen momentos de la vi=
da
cotidiana de Juan Gorgojo: con su novia, en su coche, con la familia, los
amigos, su ocupación... Accidente fortuito La historia de Juan Gorgo=
jo
es algo insólita, pues se lesión de produjo en un accidente
fortuito, en la calle, andando. «Tengo borrado el momento, me acuerdo=
de
antes y de que me desperté en el Juan Canalejo<=
/span>»,
afirma. Ingeniero de Citroën, rememora que
quería ir a pescar al día siguiente, por lo que se dirigi&oac=
ute;
por la noche a la zona del puerto de Vigo para ver la marea y calcular la h=
ora
a la que tenía que levantarse. «Fue hace 10 años -cuent=
a-,
en el mes de mayo. Entonces tenía 30. Era la época en que est=
aban
abriendo Vigo al mar y en la zona portuaria había restos de obras por
todas partes. Supongo que tropecé en algún hierro o alambre, =
me
enganché y caí. Luego tengo un vacío hasta el hospital,
pero imagino que alguien me vio, llamó a la ambulancia y me traslada=
ron
a A Coruña». Vista atrás Ah=
ora
sonríe acordándose de que cuando le dijeron que tenía =
una
lesión completa, con rotura de médula espinal y que estaba
paralítico de la cintura para abajo no lo creía.
«Cómo iba a hacerlo. Tenía trabajo, novia, una vida nor=
mal,
iba a pescar y me dicen que no volveré a andar. No lo podía
creer, pensaba que en unas semanas o al final del verano, ya estaría
todo solucionado». Pero no. «Van pasando los meses -sigue- y ya
dices, pues tienen razón. Menos mal que soy optimista por naturaleza=
y
no tuve ningún momento de depresión, a pesar de que me
quedé sin trabajo, sin novia y sin mi gato -ríe- que se
murió de pena por los seis meses que me pasé en el Canalejo». Dificultades También comenta =
que
mientras estás en el hospital, totalmente adaptado, «no te ent=
eras
de lo que se te viene encima». La verdadera magnitud del problema
llegó con la vuelta a casa. Para empezar, tuvo que irse a vivir con =
sus
padres de nuevo. «Esas escaleras en las que nunca habías repar=
ado
-rememora-, ahora son un obstáculo insalvable y tienes que empezar a
entrar por el garaje. Tu cuarto de baño tan chulo, resulta que tiene=
una
puerta demasiado estrecha por la que no entra la silla de ruedas, o si entr=
a,
no gira dentro. La mesa en la que comías en la cocina, es un poco ba=
ja y
no te entran las rodillas.... Cuando por fin te decides a salir, porque al
principio tienes la inercia de encerrarte un poco, ves que Vigo es imposibl=
e,
sin bordillos, con barreras arquitectónicas por todos lados, y ese <=
span
class=3DSpellE>bar al que ibas de toda la vida, tiene tres escalones=
que
tus amigos, que no tienen costumbre, no son capaces de franquear con la sil=
la.
Al llegar a casa y al tratar de recuperar tu vida es cuando de verdad te das
cuenta del alcance de la lesión». Confiesa que viene a pasear a
Pontevedra, porque puede hacerlo sólo. «Me meto en el coche y
paseo por la ciudad sin necesitar a nadie», subraya. Independencia Ha=
ce
unos 6 años que volvió a independizarse «para sufrimien=
to
de mi madre -dice- que no quería». Manifiesta que no tuvo mayo=
res
problemas, más que las barreras, incluso para rehacer su vida
sentimental. Ahora estudia lutería en la Universidad Popular
de Vigo y tiene un pequeño taller en su domicilio, que pretende ampl=
iar
y dedicarse, con un compañero, a hacer instrumentos de cuerda artesa=
nales
y poder vivir de ello. «Sigo haciendo las mismas tonterías que
hacía antes del accidente y tengo los mismos problemas y ambiciones =
que
cualquiera, económicos, laborales... Sólo me quejo de alguna =
que
otra escalera», matiza Gorgojo afable. Todo un ejemplo a seguir.